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Buen vivir : germen de nuevas alternativas de desarrollo

Développement et civilisations, N° 402, abril 2012

Eduardo Gudynas es investigador de CLAES (Centro Latinoamenrico de Ecología Social) en el Uruguay. En este artículo presenta un concepto, el Buen Vivir, que aporta esperanzas en América Latina y que inspira ciertas políticas en Bolivia y en Ecuador. Esto ha llamado la atención de ecologistas en el mundo entero. Evo Morales ha organizado un encuentro en torno al tema de los derechos de la Tierra-Madre. Ecuador ha reconocido en su constitución los derechos de la Naturaleza.
Para conocer mejor a E. Gudynas se puede entrar en su sitio www.gudynas.com o su blog www.accionyreaccion.com (está en español).


Sumario

Traducción al espanol del Editorial y del Punto de vista : Patricia Roche
Cargar el N° 402 Buen Vivir

Buen vivir : germen de nuevas alternativas de desarrollo

por Eduardo Gudynas(1)

El Buen Vivir o Vivir Bien engloba un conjunto de ideas que se están forjando como reacción y alternativa a los conceptos convencionales sobre el desarrollo. Bajo esos términos se están acumulando diversas reflexiones que, con mucha intensidad, exploran nuevas perspectivas creativas tanto en el plano de las ideas como en las prácticas.

Fuentes de inspiración  

Alberto Acosta, quien como presidente de la Asamblea Constituyente ecuatoriana fue uno de los más activos promotores de la idea, lo entiende como una “oportunidad” y una opción a “construir”. A su juicio, el Buen Vivir no puede ser reducido al “bienestar occidental”, y se debe apoyar en la cosmovisión de los pueblos indígenas, donde lo que podría llamarse como mejoramiento social es “una categoría en permanente construcción y reproducción”. Pero también advierte que hay otras fuentes de inspiración, ya que incluso dentro de la cultura occidental “se levantan cada vez más voces que podrían estar de alguna manera en sintonía con esta visión indígena”.

El intelectual aymara David Choquehuanca, actual ministro de relaciones exteriores de Bolivia, sostiene que el Vivir Bien es “recuperar la vivencia de nuestros pueblos, recuperar la Cultura de la Vida y recuperar nuestra vida en completa armonía y respeto mutuo con la madre naturaleza, con la Pachamama, donde todo es vida, donde todos somos uywas, criados de la naturaleza y del cosmos”. Continúa señalando que todos somos parte de la naturaleza y no hay nada separado, y son nuestros hermanos desde las plantas a los cerros.

Una crítica del desarrollo insertada en las constituciones de Bolivia y del Ecuador  

Un aspecto central en la formulación del Buen Vivir tiene lugar en el campo de la crítica al desarrollo contemporáneo. Se cuestionan, por ejemplo, la racionalidad del desarrollo actual, su énfasis en los aspectos económicos y el mercado, su obsesión con el consumo, o el mito de un progreso continuado.   En sus primeras expresiones formales, el Buen Vivir se cristalizó en las nuevas constituciones de Ecuador (aprobada en 2008) y Bolivia (2009). Ese paso sustantivo fue el producto de nuevas condiciones políticas, la presencia de activos movimientos ciudadanos, y el creciente protagonismo indígena.

En la Constitución boliviana es presentado como Vivir Bien, y aparece en la sección dedicada a las bases fundamentales del Estado. Esta formalización boliviana es pluricultural, ya que ofrece la idea del Vivir Bien desde varios pueblos indígenas y todas en el mismo plano de jerarquía.

El Buen Vivir es tratado de diferente manera en la nueva constitución ecuatoriana. En efecto, se lo presenta como “derechos del buen vivir”, y dentro de éstos se incluyen diversos derechos, tales como aquellos sobre alimentación, ambiente sano, agua, comunicación, educación, vivienda, salud, etc. En esta perspectiva el Buen Vivir se expresa pluralmente por un conjunto de derechos, los que a su vez están en un mismo plano de jerarquía con otros conjuntos de derechos reconocidos por la Constitución (los referidos a personas y grupos de atención prioritaria, comunidades, pueblos y nacionalidades, participación, libertad, de la Naturaleza, y protección).

  El “régimen de desarrollo” es definido como “el conjunto organizado, sostenible y dinámico de los sistemas económicos, políticos, socio-culturales y ambientales, que garantizan la realización del buen vivir, del sumak kawsay” (art. 275). Sus objetivos son amplios, tales como mejorar la calidad de vida, construir un sistema económico justo, democrático y solidario, fomentar la participación y el control social, recuperar y conservar la Naturaleza, o promover un ordenamiento territorial equilibrado.  

La diversificación de las ideas  

Simultáneamente con los avances constitucionales se ha diversificado la discusión sobre las implicaciones del Buen Vivir. [Algunos] sostienen que su mejor interpretación debería ser la vida buena en comunidad o “buen convivir”. Se lo vincula directamente a una vivencia plena, austera pero diversa, que incluye tanto componentes materiales como afectivos, donde nadie es excluido.

La apelación de los guaraníes al ñande reko (que puede traducirse como modo de ser), es corrientemente incluida dentro del Buen Vivir. Expresa una serie de virtudes, tales como la libertad, felicidad, el festejo en la comunidad, la reciprocidad y el convite, y otras. Todas ellas están articuladas en una constante búsqueda de la “tierra sin mal”, la que se apoya tanto en el pasado como en futuro.

  Pero como ya ha quedado claro, cualquiera de estas manifestaciones del Buen Vivir son específicas a una cultura, una lengua, una historia, y un contexto social, político y ecológico particular. No se puede tomar, por ejemplo, la idea de sumak kawsay de los kichwas de Ecuador para transplantarlo como una receta del Buen Vivir que se puede aplicar en toda América Latina. De la misma manera, tampoco se pueden reconvertir o reformatear a la Modernidad en un postmodernismo del Buen Vivir.  

Críticas occidentales del desarrollo  

En el amplio campo de los saberes occidentales también existen posturas críticas sobre el desarrollo, que en muchos casos han sido marginalizadas o excluidas, por ejemplo, los estudios críticos sobre el desarrollo, el ambientalismo biocéntrico, el feminismo radical, o la decolonialidad del saber, tan solo por nombrar algunos de los más recientes. Por ejemplo, la ecología profunda (basada en el filósofo noruego Arne Naess, 1989), rechaza el antropocentrismo de la Modernidad, defiende una postura biocéntrica que resulta en los derechos de la Naturaleza, y explora una identificación expandida con el ambiente. Es una posición que si bien critica presupuestos básicos del pensamiento occidental, nace de su propio seno, pero que por sus contenidos es sin duda una expresión del Buen Vivir.

  Finalmente, otro campo de aportes proviene de las reformulaciones o la crítica a los conceptos convencionales en la política y la justicia. Por ejemplo, René Ramírez, quien es ministro secretario de planificación de Ecuador [afirma] que el Buen Vivir es un “bio-igualitarismo republicano” : es “bio” por reconocer los derechos de la Naturaleza, es “social-igualitario” porque defiende las generaciones futuras, amplía la democracia (por ejemplo con la plurinacionalidad y la justicia socio-económica), y es “republicano” por apoyarse en una institucionalidad, requiriendo tanto el concurso del Estado como también la responsabilidad de los ciudadanos.

  Varios analistas que siguen ese recorrido, llegan a considerar que el Buen Vivir podría ser parte de la tradición socialista. El propio Ramírez habla de un “socialismo del sumak kawsay” o un “biosocialismo republicano”. Por si fuera poco, el socialismo es una de las grandes tradiciones propias de la modernidad europea, y el Buen Vivir justamente desea romper la subordinación a esa perspectiva. Esto explica, por ejemplo, que el boliviano Simón Yampara, sostenga que el “hombre aymara no es ni socialista ni capitalista”, subrayando la importancia de las complementariedades.

  Pero tampoco se puede olvidar que como el Buen Vivir defiende la justicia social y la igualdad, sus contrapartes más cercanas están en muchas expresiones de la izquierda clásica que se originó en Europa. Esto explica que para algunos el Buen Vivir se mantendría todavía dentro del ideario socialista, y por ello se sienten cómodos con rótulos como “socialismo del sumak kawsay” ; pero para otros, lo que hoy se observa es algo nuevo y su denominación es simplemente Buen Vivir, sin otros adjetivos o condicionalidades.

  Sin dudas el Buen Vivir otorga un papel muy importante a los saberes indígenas, y más que eso, podría decirse que han sido los “disparadores” de esta nueva mirada.

Diversidad del arraigo cultural del Buen Vivir

  El Buen Vivir es un concepto que sirve para agrupar diversas posturas, cada una con su especificidad, pero que coinciden en cuestionar el desarrollo actual y en buscar cambios sustanciales apelando a otras relaciones entre las personas y el ambiente. Las propuestas del Buen Vivir se construyen como una ruptura frente a lo Moderno, y muchas de ellas lo hacen desde la reivindicación de un saber tradicional. Asimismo, la desterritorialización de los procesos simbólicos tampoco se ajusta fácilmente a la situación actual. Esto se debe a que varias de las manifestaciones del Buen Vivir son movidas por intentos expresos de volver otorgar significados y controlar los territorios ; es una resignificación de espacios geográficos frente a lo que se considera como invasión o usurpación, no sólo de recursos naturales, sino de los estilos de vida.   Se podría ajustar la idea, apelando a una yuxtaposición donde no hay mezclas, ya que las distintas culturas no se fusionan, pero interaccionan entre ellas, sea en complementaciones o antagonismos.

Es la imagen que usa Silvia Rivera C. (una intelectual boliviana que se autodefine como aymara – europea), apelando a la palabra aymara ch’ixi (que se refiere a un color que resulta de la yuxtaposición de dos colores opuestos, donde algo es y no es a la vez).El Buen Vivir, ¿podría ser descrito como ch’ixi ?, o sea, una yuxtaposición entre las críticas a la Modernidad indígenas, criollas u occidentales, donde cada una mantiene su esencia, pero se complementan en su cuestionamiento al desarrollo. En parte es así, pero además de las complementaciones también ocurren mezclas y fusiones (como las reconceptualizaciones sobre el ambiente o el aporte del feminismo). Por lo tanto esa figura no describe adecuadamente la situación ya que el Buen Vivir, como concepto plural en construcción, se aprovecha de muchos aportes.

También es importante ser bien claro que esta mirada cultural muestra que no existe un Buen Vivir “indígena”, ya que la categoría “indígena” es un artificio y solo sirve para homogeneizar dentro de ella a muy diferentes pueblos y nacionalidades, cada una de las cuales tiende, o podrá tener, su propia concepción del Buen Vivir.

  El Buen Vivir : una plataforma para ver el mundo de otras maneras

  El Buen Vivir cuestiona el dualismo de la Modernidad que separa la sociedad de la Naturaleza, y busca poner en evidencia otras formas de relacionamiento con el entorno.

  En los últimos tiempos, estos temas se consideran utilizando el concepto de ontología, y si bien es una palabra que puede generar el temor de llevarnos a un insondable debate filosófico, es posible ofrecer una definición de trabajo para transmitir la idea que aquí se presenta. Apelaremos a un reciente resumen del antropólogo argentino Mario Blaser (2010).

  Una ontología es la forma bajo la cual se entiende e interpreta el mundo, y que se basa en una serie de presupuestos sobre lo que existe o no, sus relaciones, etc. Una ontología si bien no es una predeterminación, se construye a partir de las prácticas e interacciones tanto con los humanos como con nuestro entorno no-humano. Bajo éstas se generan historias, prácticas, mitos y creencias, que pueden ser entendidos como “relatos” que hacen asibles nuestras experiencias y acciones.

El desarrollo convencional corresponde a la ontología propia de la modernidad europea. Entre sus principales características, a los efectos de la presente revisión se pueden citar la separación de la sociedad de la Naturaleza (dualidad), un devenir histórico que se considera lineal, la pretensión de control y manipulación, la fe en el progreso, la insistencia en separar lo “civilizado” de lo “salvaje”, etc. Apela a un conocimiento experto que determina las mejores estrategias, e impone una noción de calidad de vida similar para todas las naciones. Las demandas de grupos locales o comunidades indígenas deben ser “traducidas” a un saber tecnocrático o demostrar relevancia económica para poder afectar la marcha de ese desarrollo. Consideremos el caso de un grupo local que piensa que la minería “matará” a un cerro que es parte de su “comunidad” de vida, todo lo cual deberá ser “traducido” por los modernos a un listado de impactos en el ambiente físico, con la esperanza de poder incidir en las decisiones de un emprendimiento, que a su vez es legitimado como una muestra de “desarrollo”.

    Características y presupuestos del Buen Vivir

Esta plataforma para “ver el mundo” de distintas maneras se articula alrededor de unos ejes :  

  • Otra ética para reconocer y asignar valores. Cuando se dice que la Naturaleza pasa a ser sujeto de valor, lo que ha tenido lugar es un cambio radical frente a la ética occidental prevaleciente donde todo lo que nos rodea es objeto de valor, y únicamente las personas, como seres conscientes pueden articular valoraciones.  
  • Descolonización de saberes. Este consiste en reconocer, respetar e incluso aprovechar, la diversidad de saberes. Se rompe (o se intenta romper) con las relaciones de poder dominantes, abandonándose la pretensión de un saber privilegiado que debe dominar y encauzar el encuentro de las culturas y saberes.  
  • Se deja atrás la racionalidad de manipulación e instrumentalización. El Buen Vivir es un espacio donde se abandona la pretensión moderna de dominar y manipular todo lo que nos rodea, sean personas o la Naturaleza, para convertirlo en medios que sirven a nuestros fines.  
  • Una vocación orientada al encuentro, diálogo o interacciones entre los diferentes saberes. Esa interacción debe ser tanto en un plano intercultural, como también rescatando posturas críticas dentro de la propia Modernidad occidental.
  •  Concepciones alternas de la Naturaleza. Cualquier alternativa al desarrollo requiere reconceptualizar la idea occidental de una Naturalezaexterna a nosotros, desarticulada en objetos, que pueden ser manipulados y apropiados como recursos. El Buen Vivir cobija distintas formas de disolver la dualidad que separa la sociedad de la Naturaleza, y reposiciona al ser humano como integrante de la trama de la vida.  
  • Comunidades ampliadas. Las comunidades políticas (en el sentido de albergar actores con expresividad política) no están restringidas a las personas, y hay un lugar en ellas para lo no-humano (en unos casos serán otros seres o elementos del ambiente, o incluso espíritus).  
  • Un lugar para las vivencias y los afectos. El Buen Vivir podrá tener su base material, pero no está restringido a ésta, ya que en sus expresiones hay papeles protagónicos para los afectos, las vivencias de alegría o tristeza, rebeldía o compasión.

  Transiciones al Buen Vivir

  A medida que avanza la discusión sobre el Buen Vivir aumentan los reclamos por acciones concretas de cambio basadas en los consensos actuales. Muchos de los críticos al Buen Vivir denuncian que estas medidas implicarían una imposición oscurantista de sociedades de cazadores-recolectores viviendo en la selva. Esto es totalmente infundado, y el Buen Vivir ni siquiera es una postura anti-tecnológica. Por el contrario, se seguirán aprovechando desarrollos científico-técnicos, pero sin duda de otra manera, y sin excluir a otras fuentes de conocimiento, y todos ellos sujetos al principio precautorio.

  En el caso de los países bajo gobiernos progresistas se ha avanzando en ese camino, lo que otorga mejores condiciones para promover subsecuentes cambios hacia el Buen Vivir. Es entendible esta postura como reacción a la larga y profunda reforma neoliberal de décadas pasadas, donde prevaleció el mercado, pero también debe admitirse que la situación en los países bajo gobiernos progresistas ya es distinta.

En estos contextos es necesario una cuota de precaución frente a las tentaciones de decretar el Buen Vivir desde las oficinas gubernamentales, asumiendo que el Estado todo lo sabe y que por sí solo representa a las demandas ciudadanas. Esto es particularmente complicado cuando el mismo Estado regresa a un estilo de desarrollo convencional, de alto impacto social y ambiental, y por lo tanto se aleja de las concepciones del Buen Vivir.

  Pero el problema actual, es que el financiamiento de todos estos programas sigue basado en un desarrollo convencional, de apropiación de la Naturaleza, manteniendo el patrón subordinado de exportaciones de recursos naturales. Es más, en algunos países el aumento del gasto social y la obra pública, hace que los gobiernos sean todavía más dependientes de exportar minerales, hidrocarburos y promover los monocultivos. Es así que podría decirse que este progresismo se acerca al Buen Vivir por su combate a la pobreza y el apoyo a algunas demandas populares.

Estos claroscuros los sufren en particular las comunidades indígenas, especialmente en zonas tropicales, al ubicarse allí la nueva frontera de avance de empresas mineras y petroleras. Los impactos y desarreglos que genera ese extractivismo explican muchas de las demandas y protestas sociales que se viven en varios países.

  Es necesario ser muy claros en que una postura comprometida con el Buen Vivir implica salir del extractivismo, que por sus impactos sociales y ambientales es sin duda incompatible con el Buen Vivir. El plan ecuatoriano reconoce esto al plantear como meta futura llegar al post-extractivismo, de donde la tarea inmediata es dotar ese propósito de acciones concretas.

  También se debe indicar que las metas inmediatas de un programa hacia el Buen Vivir deberían estar centradas en dos objetivos que guardan la misma relevancia : cero pobreza y cero extinciones de especies nativas.  

Las demandas de cambio actuales se deben encaminar en un programa de “transiciones”, donde se acompasan momentos de rupturas y transformaciones con permanencias. La clave está en que el balance entre las permanencias y las transformaciones genere un movimiento de cambio real ; cada nueva transformación debe abrir las puertas a un nuevo paso, evitando el estancamiento e imprimiendo un ritmo de cambio sostenido.

  Después del desarrollo, Buen Vivir

  El Buen Vivir no debería ser entendido como una re-interpretación occidental de un modo de vida indígena en particular. Tampoco es un intento de regresar o implantar una cosmovisión indígena que suplante el desarrollo convencional.

  En realidad el Buen Vivir se delimita como una plataforma donde se comparten diversos elementos con una mirada puesta en el futuro ; posee un horizonte utópico de cambio.

  Es actualmente un concepto vivo donde, como es común escuchar en muchos valles andinos, están germinando nuevas alternativas de vida.

Eduardo Gudynas

Selección de extractos : Ruth Stock

Texto original publicado por ALAI : http://alainet.org/active/48052

Editorial

El Buen Vivir en la era post-moderna
por Antoine Sondag

Casi todo el mundo está hoy de acuerdo en que el desarrollo no se reduce al crecimiento del PBI. Recordemos los reproches centrales dirigidos a este pobre PIB. Mide cosas que no contribuyen en nada al bienestar de los humanos, tales como los gastos efectuados para reparar « daños del progreso », de los accidentes de auto a las poluciones. Mide riquezas pero no tiene en cuenta cómo se reparten, como si la dimensión social del progreso no importara. Finalmente, este PIB no dice nada de su durabilidad, en el sentido del desarrollo durable. ¿Producimos riquezas o somos predadores que saqueamos un tesoro ? Nuestros hijos, ¿podrán vivir correctamente ? ¿O heredarán un capital dañado : un planeta saqueado, contaminado, degradado ?

De América Latina nos viene una aspiración al Bien Vivir que tiene sus raíces en un contexto cultural no occidental, y que se se une a esta crítica de “la ideología subyacente” a algunos de nuestros indicadores económicos. Eduardo Gudynas resume el debate, intenso particularmente en Bolivia y en Ecuador. No por casualidad ; estos países cuentan con una población mayormente indígena.

¿El Bien Vivir constituye solamente la ropa nueva del progresismo latinoamericano ? ¿O se trata de un desafío que se plantea a todos ? ¿Anuncia una renovación política para nuestra postmodernidad que apunta a la calidad de la vida más que a la riqueza material, la armonía con la naturaleza al mismo tiempo que la armonía social ?

Antoine Sondag antoine.sondag -at- lebret-irfed.org

Punto de vista

El Buen Vivir comprometido por nuestra demanda de petróleo
por Alain Retière

Aquellos de entre nosotros que hemos tenido el privilegio de compartir la cotidianeidad de las comunidades amerindias sabemos que ellas conciben la enfermedad como una consecuencia del mal-estar que sobreviene luego de la ruptura de la armonía con sus próximos y que tienen la sabiduría de contentarse con poco para no “serruchar la rama sobre la que están ecológicamente asentadas”. Su sentido de la democracia, basado en el consenso y el poder horizontal, la ética de la que dan prueba sus dirigentes naturales, deberían ser mejor conocidos por nuestras élites e inspirarlas.

Recientemente tuve la ocasión de observar el impacto que tuvieron las palabras de uno de los líderes amazonónicos kichwa que yo había invitado a Ginebra para hablar a un público de dirigentes políticos y económicos occidentales reunidos para activar el movimiento de transición hacia la economía “verde” : aún delante de este público que ya estaba en conocimiento del tema a tratar, el Buen Vivir que él describió de forma clara produjo el efecto de una ducha escocesa…

Cada vez somos más numerosos los que comprendemos que la crisis mundial actual no es más que el producto del colapso de la segunda revolución industrial, la que ha permitido la coincidencia entre el petróleo y el auto y que ha dado surgimiento al mercado global, la urbanización rápida, la revolución “verde” agrícola, Los Treinta Gloriosos, en una palabra la generalización del modo de vida denominado occidental, en las antípodas del Buen Vivir…

Esta era económica está moribunda y hay que pasar a otro sistema basado exclusivamente en las energías renovables, la agroecología de proximidad, la economía circular y el poder lateral (que Jeremy Rifkin opone al poder jerárquico). Estaría bueno hacerlo rápidamente antes de que los gobiernos nacionales de los países andinos extraigan el petróleo que se aún hay todavía bajo los pies de los habitantes del Amazonas, los actores del Buen Vivir… La realidad es cruda : el Buen Vivir no es tenido mucho en cuenta frente a nuestros intereses económicos… ¡un momento de vergüenza pasa tan rápido !

Alain Retière
agroecólogo tropicalista - www.task-initiative.net
alain.retiere -at- gmail.com

Documents joints

Notes

[1] - Eduardo Gudynas es investigador de CLAES (Centro Latinoamenrico de Ecología Social) en el Uruguay.


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