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La crisis financiera global. Algunas pistas para nuestros militantes de la economía solidaria.

por Pablo Guerra

Pablo Guerra es doctor en Ciencias Humanas. Profesor en Economía Solidaria. Animador de diversas experiencias y redes de economía solidaria y comercio justo en Uruguay y América Latina.
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Ver otro artículo de Pablo Guerra publicado en Développement et civilisations, N° 364, Junio 2008 : Sobre los objetivos del Milenio y las necesidades del desarrollo en Latinoamérica. Un análisis a partir del discurso de Rafael Correa en las Naciones Unidas.
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Introducción

Desconcierto, euforia, frustración, expectativa. El militante por “otra economía” parece oscilar en su visión sobre la actual crisis financiera. Es un militante acostumbrado a predicar por un concepto de economía más humano y por lo tanto crítico a ese modelo hegemónico que se niega a asumir la dimensión moral de las prácticas económicas. Sin embargo la crisis le pone ante una encrucijada : ¿debe estar feliz pues ese modelo parece caer inevitablemente o más bien consternado por las consecuencias sociales que apareja ? Las preguntas se multiplican, ¿no será demasiado alto el precio a pagar por el pasaje de un modelo basado en el egoísmo a otro basado en la solidaridad ? ¿en todo caso qué, quién o quiénes nos garantizarán que habrá un nuevo modelo ? ¿no vendrá más de lo mismo y al final en resumidas cuentas, debamos empezar de nuevo y con una mayor contabilidad de parados y pobres ?

El militante de la economía solidaria vuelve sobre sí y recuerda cuántas veces estuvo presente en diferentes seminarios y mesas redondas donde la caída del sistema era profetizada por parte de sociólogos y economistas. La crisis se viene, es inevitable y está en nosotros aprovecharla para cambiar el rumbo del planeta en materia económica. Mientras recuerda este tipo de pasajes tan esperanzadores, una sonrisa tranquilizadora le inunda el rostro. Segundos después, sin embargo, algo cambia. Razona : ¿acaso no decían lo mismo cuando Argentina sufrió la peor crisis social de su historia en 2001 y parecían caer todas las instituciones económicas ? ¿acaso los clubes de trueque, las asambleas populares y las empresas recuperadas no asomaban como los factores desencadenantes de la utopía soñada ? ¿acaso algunos intelectuales no auguraban un estrepitoso fracaso del salvataje que el FMI preparaba en Argentina o el Tesoro de los EUA preparaba en Uruguay en las mismas circunstancias ? Muchas preguntas para nuestro bien intencionado militante. Y pocas respuestas, como ya se ha mal acostumbrado desde que se decidió a formar parte de un movimiento inspirado en valores tan nobles como poco frecuentados por el establishement.

Aún así, no se resigna. Casi de seguro algún notable académico podrá devolverle el sueño perdido por tantos dilemas que le surgen a la hora de analizar estas materias. Se decide entrar en internet y buscar respuestas o al menos pistas para entender lo que sucede. A las dos horas de navegar por el cyber espacio, de entrar “crisis financiera” y otros términos en google u otro popular buscador, el desconcierto es mayor ; ¿porqué un pope de la alter globalización pronosticaba a comienzos del 2008 la caída inevitable de la moneda norteamericana y el comienzo de una nueva era ? ¡obviamente la moneda norteamericana –que venía cayendo en todo el mundo, recuerda- aumenta su valor en medio de la crisis bursátil ! ; ¿porqué numerosos analistas internacionales señalaban en 2008 que “la presión sobre los precios de los alimentos perdurará varios años” ? ¡quien quiera que viva en países productores de alimentos sabe que el precio de éstos cayeron notablemente desde mediados del año pasado !, ¿porqué un destacado ministro de economía del gobierno de izquierda en Uruguay insistía en 2005 con un tratado de libre comercio con los EUA ? ¡hoy en día los países más afectados son los que dependen de las alicaídas demandas norteamericanas ! Ya agotado, con los ojos hinchados por leer en la pantalla del ordenador sin sacar nada en limpio, nuestro querido militante decide tomar un descanso. Entre almohadas, se jura no abandonar esta lucha hasta encontrar los argumentos que le permitan interpretar correctamente los hechos. Ahora duerme feliz : una vez más, como cualquier militante que se precie, no caerá ante el primer obstáculo que se le presente sino que dará dura lucha hasta lograr sus objetivos.

Lo primero es lo primero : ¿cuándo y porqué se desata la crisis financiera ?

Vayamos en auxilio de nuestro militante. Nuestra primera misión será poder explicar de la manera más sencilla posible dónde y cómo se generó la crisis financiera.

Digamos en primer término que la actual crisis financiera comienza a gestarse en los Estados Unidos de América en Agosto de 2007. ¿Qué sucedió exactamente en ese momento y lugar ? Comienza a estallar la llamada burbuja especulativa de los negocios inmobiliarios. Eso sucede con la morosidad generalizada de las hipotecas de mala calidad (subprime). Como se sabe, toda “burbuja” se basa en el montaje de un sistema especulativo que necesita de flujos constantes de inversiones líquidas y que terminan distanciando los valores reales de los bienes (en este caso inmobiliarios), de los valores asignados por el mercado.

Para el caso concreto que desata la crisis, es clave entender algunos aspectos :

a) viene precedida por el estallido de la burbuja de internet (2001). En ese entonces la FED orienta a los inversores hacia el sector inmobiliario mediante una política de bajos intereses que justamente se rompería años más tarde ;

b) como en toda burbuja, los que ingresan primero suelen ser agentes fiables. Sin embargo luego comienza a funcionar una maquinaria “consumista” que invita a todos a consumir el crédito hipotecario. Entran de esta manera agentes menos fiables cuya demanda inmobiliaria conduce a un aumento de los precios. En el vocabulario surgido en este contexto, se denomina NINJA a estos préstamos : No income, No job o arset(1)  ;

c) a diferencia de otras burbujas, ésta esconde un as en la manga : los productos financieros derivados, o titulizaciones, esto es, hacer de los créditos obligaciones negociables en el mercado. Este aspecto es clave para internacionalizar la crisis pues varios fondos internacionales los adquieren. Estas titulizaciones, además, dan lugar a nuevos títulos negociables (CDO) reacomodando las carteras según riesgo. Los llamados “residuos tóxicos” (carteras de más dudosa cobrabilidad) son evidentemente los que generan mayor rendimiento, muy apetecidos por especuladores que buscan ganancias inmediatas.

El sistema ya está aceitado : los agentes inmobiliarios, ganando cada vez mayor dinero por el aumento de los precios ; las familias acudiendo al mercado de créditos seducidas por bajos intereses los primeros meses y por un boom consumista que no les deja razonar debidamente ; los bancos ofreciendo créditos sin mayor riesgo ya que luego se deshacen de ellos por medio de las líneas de obligaciones ; los fondos de inversión seducidos por la alta rentabilidad.

Pero el aceite no dura demasiado. Las primeras familias comienzan a tener dificultades para pagar sus hipotecas cuando las tasas de interés aumentan, el contagio es evidente, las casas rematadas ya no tienen compradores por la falta de liquidez, los fondos comienzan a tambalear… y la burbuja se pincha. Habida cuenta de los complejos e interdependientes mecanismos tejidos por la globalización económica (que es fundamentalmente financiera), comienza una especie de contagio que va afectando primero a buena parte del sistema financiero (los casos de Bear Sterns, Merryl Linch, Lehman Brothers y Citigroup ! son elocuentes) y luego a la economía real (los aumentos en las tasas de interés, restricciones al crédito, falta de liquidez, etc, afectan a las empresas y trabajadores). De esta manera lo que comienza como un estallido de una burbuja financiera, termina convirtiéndose en recesión económica y probablemente en una nueva Gran Depresión.

¿Crisis financiera o crisis sistémica ?

La pregunta es de fundamental importancia. Desde la perspectiva de una economía solidaria el primer hecho que sorprende es el énfasis que los analistas y los medios de comunicación ponen en la crisis financiera y la desatención que han recibido otras dos crisis tanto o más fundamentales para el análisis : la crisis energética y la crisis alimentaria.

La primera de ellas es fundamentalmente estructural (¿hásta cuando será sostenible un modelo económico que busca permanentemente el crecimiento en base a un recurso energético que se agota y que genera importantes externalidades ecológicas ?) aunque también ha sido fuente de especulación (¿de qué otra manera explicar el precio del barril cercano a los 150 dólares cuando 10 años atrás costaba 10 dólares ?). La crisis energética pone a la humanidad en la disyuntiva de repensar su modelo de desarrollo. Es por lo tanto, expresión de una crisis civilizatoria antes que de una crisis económica.

Respecto a la crisis alimentaria, surgen importantes valoraciones desde el punto de vista de nuestro paradigma : si el modelo económico no garantiza el derecho a la vida y a una mínima alimentación a su población, entonces ese modelo ya no sirve. Nótese que desde este punto de vista es mucho más grave una crisis alimentaria que una crisis financiera. Ambas tienen muchos puntos en común, ya que uno de los aspectos visibles en la crisis alimentaria, es también el ingrediente de especulación por parte de importantes agentes económicos que ven en los alimentos una mercancía más que intentarán vender al mayor precio posible aunque eso deje a la población sin los mínimos necesarios para su reproducción. Que quede claro : la crisis alimentaria vivida en 2007 no se explica por la falta de alimentos (como ocurría habitualmente en otros momentos de la historia) sino por el manejo mercantilista de la oferta. También tiene puntos en común con la crisis energética : una parte de los alimentos ahora tiene como destino la producción de biocarburantes(2).

Podemos hablar por lo tanto de una crisis sistémica con ciertos indicadores claves : escasez de recursos naturales ; cambio climático ; abismal diferencia en el consumo energético entre países ricos (15% de los habitantes) y los países pobres (85% de los habitantes) ; abismal y creciente diferencia entre los ingresos de los países más ricos y los países más pobres ; abismal y creciente diferencia entre el volumen de transacciones financieras y el PIB mundial ; fracaso de los objetivos contra la lucha de la pobreza de las Naciones Unidas ; etc.

El tema de fondo : el papel del mercado en la economía

La crisis financiera, la crisis energética y la crisis alimentaria, o lo que es lo mismo, la crisis sistémica, nos invitan a reflexionar sobre el rol del mercado en la economía, aspecto central en lo que refiere a las causas profundas.

En efecto, durante buena parte del Siglo XIX y todo el Siglo XX hubo una división muy clara entre partidarios del liberalismo económico (basado en la ley de oferta y demanda como principio mercantil) y partidarios de la regulación (tanto social como estatal, aunque básicamente la segunda con la irrupción de las economías del socialismo real). La caída del Muro del Berlín fue momento propicio para que los partidarios del laissez faire recuperaran terreno y se autoproclamaran vencedores. La historia –según ellos- había finalizado, ya no hay margen para utopías. Hay un solo vencedor y se llama economía pura de mercado. Evidentemente todos estos exabruptos fueron generados en el norte, y con un absoluto desconocimiento de lo que ocurría por ejemplo en América Latina, región castigada por la pobreza e inequidad en circunstancias en que el socialismo no podía esgrimirse como culpable. Es en ese contexto en que surge el (mal) llamado Consenso de Washington que casi sin excepción fuera aplicado por todos nuestros gobiernos latinoamericanos en la primera mitad de los noventa. En todo el mundo, los supuestos vencedores optando por el mercado de intercambios (la mano invisible) como único mecanismo de coordinación pretenden insistir en las bondades de la competencia (en términos económicos) y del individualismo (en términos culturales) como los valores más beneficiosos para la prosperidad general. El peligro era notorio : si lo que prima es la competencia y el individualismo, no tardarían en llegar conductas, experiencias, empresas y empresarios que sin escrúpulos persiguieran a toda costa y costo la maximización de las utilidades y beneficios. Por entonces, Paul Krugman, uno de los economistas más leídos en la actualidad para dar cuenta de la crisis, escribía sobre “la peligrosa obsesión de la competitividad(3)”.

Lo que sucede hoy en día es que asistimos probablemente a la mayor expresión del caos generado desde la Gran Transformación a la que hacía referencia Karl Polanyi, quien comenzaba su obra magna señalando a manera de justificación para su investigación que “la Civilización del Siglo XIX ha colapsado”. La principal modificación que trae aparejada la desimbricación de la economía, es haber absolutizado el motivo de la ganancia económica. Lo que no se imaginaba Polanyi, es que estas conductas tendrían su máxima expresión sobre principios del Siglo XXI. Especular sobre la base de bienes fundamentales para la vida humana como los alimentos o las viviendas es propio de una mentalidad mercantilista solo comprensible si se aplica la racionalidad del homo oeconomicus defendida por las visiones individualistas y liberales de la economía. Es olvidar que ciertos bienes deberían ser garantizados en el marco de los derechos humanos más fundamentales así como de las normas de convivencia social y moral que se debe una sociedad y no ser dejados al arbitrio de una mano invisible que en realidad es la mano “derecha” de grandes intereses económicos.

Concluyendo

Teniendo en cuenta que la crisis financiera es solo parte de una crisis mayor de un modelo económico que permite (y a veces estimula) conductas despreciables y enormemente perjudiciales para la sostenibilidad social y ecológica de la población y de todo el planeta, las soluciones vendrán no solo por el lado de las decisiones técnicas, sino más aún por el lado de un cambio que sitúe al comportamiento económico en el contexto de una ética del desarrollo humano, tal como el movimiento de la economía solidaria y del comercio justo viene no solo reivindicando sino fundamentalmente mostrando desde sus prácticas concretas.

Esta sentencia no significa que debamos prescindir de decisiones técnicas. Por el contrario, nuestra experiencia en la microeconomía solidaria nos ha mostrado que las reglas claras y coherentes con los propósitos socioeconómicos que se persiguen son de fundamental importancia. Nuestra hipótesis de trabajo en ese sentido es que en el contexto de una cultura predominantemente individualista, el correcto desarrollo de un emprendimiento solidario necesita de reglas de funcionamiento que promuevan el comportamiento solidario y obstaculicen el comportamiento egoísta. En un sentido macroeconómico, reglas que obstaculicen determinados tipos de comportamientos o políticas inadecuadas en el marco de un nuevo modelo de desarrollo serán bienvenidas. Un ejemplo : hace muy pocos meses el pueblo ecuatoriano se dio una nueva Constitución que establece categóricamente que “se prohíbe la estatización de las deudas privadas” (Art. 290, N.7). En el mismo sentido serán necesarios cambios en el sistema monetario internacional (desaparición de algunas estructuras financieras, creación de una nueva moneda global, etc.), en los acuerdos comerciales (la idea original de Keynes de una Organización Internacional del Comercio como han propuesto numerosos académicos de ATTAC) y en las regulaciones de los negocios financieros (la experiencia de las finanzas y bancos éticos debería inspirar un mayor compromiso por parte de las políticas públicas).

Es probable que aún no estén dadas ciertas condiciones en la madurez de los movimientos sociales, de los gobiernos o de las ideas alternativas como para guiar los cambios urgentes (el caso del Banco del Sur es paradigmático en ese sentido). Aún así lo más probable es que el nuevo escenario económico internacional por venir será diferente al que acaba de estallar.

Pablo Guerra _

Notes

[1] - Esto es, personas “sin ingresos, sin trabajo y sin activos”.

[2] - Cfr. Maier, Wolfang : “Hambre, petróleo y política : causas del incremento en los precios de los alimentos”, en Diálogo Político, V. 4, 2008, Bs.As., FKA. Según este autor entre el 30% (Oxfam) y 75% (Banco Mundial) del incremento de los precios se debió a los biocombustibles.

[3] - Cfr. Krugman, P. :”Competitiveness : A dangerous Obsessions”, Foreign Affairs, Vol 73, 1994, p. 28-44.


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